Alrededor de 4,800 flamencos chilenos (Phoenicopterus chilensis) habrían culminado este año su etapa reproductiva y de desplazamiento en el Estuario de Virrilá y la laguna La Niña, ubicados en la provincia de Sechura, región Piura.
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La cifra fue reportada a partir de las labores de seguimiento realizadas por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), organismo adscrito al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), como parte de sus acciones de monitoreo de fauna silvestre.
Serfor monitorea zonas de anidamiento en Sechura
Debido a la importancia de estos humedales para la reproducción del flamenco chileno, especialistas del Serfor realizaron recorridos por los sectores donde fueron identificados puntos de anidamiento.
Las labores forman parte de las acciones de monitoreo y vigilancia de fauna silvestre en Piura, orientadas a conocer la dinámica de las poblaciones y detectar posibles amenazas en los lugares utilizados por estas aves durante su ciclo reproductivo.
El seguimiento representa un desafío debido a la gran extensión territorial de los humedales. A ello se suma que los flamencos no necesariamente vuelven a utilizar los mismos lugares de anidamiento cada temporada, por lo que las autoridades deben efectuar recorridos periódicos para determinar dónde se concentran las aves.
El especialista en fauna silvestre del Serfor, Max Guerra, resaltó la necesidad de reforzar las labores de patrullaje y monitoreo en estos espacios, tomando en cuenta tanto las características del territorio como los riesgos que podrían afectar a la especie.
¿Cuándo se reproducen los flamencos chilenos?
El ciclo reproductivo del flamenco chileno en estos humedales comienza aproximadamente a mediados de abril, cuando las aves empiezan a construir sus nidos.
Durante mayo y junio se produce la postura de los huevos, mientras que los primeros polluelos aparecen en julio. Posteriormente, desde la primera semana de agosto, las crías comienzan a desplazarse, marcando una nueva etapa dentro de su desarrollo.
El trabajo de vigilancia durante este periodo resulta especialmente importante debido a la vulnerabilidad de los polluelos y a la necesidad de proteger los lugares donde se concentran las aves.
El guardaparque local Pablo Martínez explicó que las labores requieren recorrer grandes extensiones de terreno y prestar especial atención durante la presencia de los polluelos. También destacó que los puntos de anidamiento pueden variar de un año a otro y que la coordinación con el Serfor permite fortalecer los recorridos de vigilancia.
Advierten sobre afectación de fauna silvestre
El Serfor recordó que la captura y el consumo de fauna silvestre son prácticas que deben evitarse, especialmente en espacios que cumplen una función importante para la reproducción y alimentación de especies migratorias.
En ese contexto, la entidad impulsa la campaña “Coexistencia responsable”, mediante la cual busca promover una relación adecuada entre las actividades humanas y la conservación de la fauna silvestre.
La ciudadanía puede comunicar casos de afectación a través de Alerta Serfor, mediante el WhatsApp 947 588 269. Para facilitar la atención de los reportes, se recomienda proporcionar información precisa sobre el lugar y las circunstancias del hecho, además de adjuntar fotografías o videos que permitan evidenciar la situación.
Estuario de Virrilá y laguna La Niña son claves para las aves migratorias
El flamenco chileno es una especie migratoria que se desplaza entre diferentes cuerpos de agua a lo largo de su área de distribución. Por ello, la conservación de los lugares donde encuentra alimento y condiciones apropiadas para reproducirse resulta fundamental para su supervivencia.
En ese escenario, los humedales de Sechura adquieren especial importancia para la biodiversidad de Piura. El monitoreo permanente permite conocer los sitios utilizados por las aves y establecer medidas de vigilancia frente a posibles amenazas.
La protección del Estuario de Virrilá y la laguna La Niña requiere no solo de la intervención de las autoridades, sino también de la participación de las comunidades locales y de la ciudadanía para evitar actividades que puedan alterar los espacios de reproducción y alimentación.
El registro de cerca de 4,800 flamencos chilenos que culminaron su ciclo reproductivo este año pone en evidencia el valor de estos ecosistemas de Sechura y la necesidad de mantener las acciones de conservación, monitoreo y vigilancia de manera permanente.


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