Con el objetivo de proteger la economía de los hogares y hacer frente a los efectos del fenómeno El Niño junto a las presiones inflacionarias externas, el Poder Ejecutivo presentó un plan de contingencia fiscal ascendente a 18,000 millones de soles. La columna vertebral de esta estrategia contempla la entrega de 2,500 millones de soles en bonos extraordinarios, apoyo económico que se distribuirá de manera directa a los sectores más golpeados durante un periodo de tres a cinco meses.
Asistencia económica priorizada y reactivación del empleo temporal
La entrega del subsidio económico estará enfocada en mitigar los daños sufridos por las familias afectadas por las lluvias e inundaciones en el norte peruano, los damnificados por el colapso de cuencas en la sierra, la población vulnerable del sur andino y los adultos mayores pensionistas. Asimismo, el plan destinará 2,000 millones de soles a mantenimiento de infraestructura para generar puestos de trabajo inmediatos en las regiones, además de 500 millones de soles orientados a amortiguar el alza global de los combustibles.
Para dar continuidad al desarrollo del país, la medida asignará 13,000 millones de soles a proyectos de infraestructura, destinando 6,000 millones al sector educación y 7,000 millones a destrabar obras públicas paralizadas. La propuesta contempla un incremento del déficit fiscal al 2.4 %, una cifra respaldada por la solidez de los indicadores macroeconómicos de la nación para financiar el despliegue sin comprometer la estabilidad financiera.
Despliegue logístico y respuesta de emergencia en la macroregión norte
Paralelamente a las medidas presupuestales, las autoridades confirmaron la articulación de acciones preventivas en departamentos críticos como Piura, Tumbes y Lambayeque. La estrategia operativa abarca la instalación de albergues temporales con capacidad para 30,000 personas, el envío de más de 5,000 toneladas de asistencia alimentaria, la colocación de puentes modulares y el uso de cinco embarcaciones de la Marina de Guerra para el traslado de ayuda humanitaria y personal médico.
Frente a un panorama internacional complejo marcado por la volatilidad en los precios del petróleo y el encarecimiento del crédito, la respuesta estatal busca amortiguar el impacto directo en la canasta familiar. La meta trazada por el equipo económico apunta a sostener el dinamismo productivo, resguardar el empleo y garantizar la tranquilidad de las familias peruanas durante la temporada de emergencias.

